Menu
Sustentabilidad

El aporte de la industria a la meta Hambre Cero

El hambre es el principal obstáculo para alcanzar un desarrollo sostenible. ¿De qué manera puede la industria de alimentos y bebidas contribuir para que todas las personas accedan a una dieta nutritiva y saludable?

En su libro Full Planet, Empty Plates, el analista ambiental Lester R. Brown advierte que el mundo está en transición: de una era de abundancia de alimentos, a una de escasez. En este contexto, la tierra se ha convertido en el nuevo oro y todo indica que la situación de profundizará en los próximos años.

Se estima que para el 2050 la población ascenderá a 9.800 millones de habitantes, lo que generará una mayor presión sobre los recursos naturales. Según la FAO, para poder alimentar a toda la población, la producción de alimentos deberá aumentar en un 70%, lo que agravará aún más el degaste de las fuentes naturales, la deforestación y la degradación del suelo. En un mundo que entró en default ambiental hace unos años, pensar sistemas alimentarios saludables y sostenibles se ha vuelto un imperativo.

A través de los objetivos para el desarrollo sostenible con miras a 2030 , la ONU planteó la necesidad de combatir el hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición, y promover una agricultura sostenible. Hoy, 800 millones de personas padecen de hambre crónico y 2.000 millones, carencias nutricionales, mientras que el sobrepeso y la obesidad siguen escalando.

Para hacer frente a este escenario y preservar la capacidad productiva del planeta, hace falta promover acciones diversas que contribuyan a alcanzar un sistema alimentario sostenible, capaz de alimentar a todos, sin comprometer los recursos para las futuras generaciones. ¿De qué manera puede contribuir la industria de alimentos y bebidas?:

  1. Hacer un uso cuidadoso y eficiente de los recursos naturales. Debido a la sobreexplotación, suelos, océanos, bosques, agua potable y biodiversidad sufren un proceso de degradación constante. Involucrarse en la cadena de abastencimiento y trabajar con los productores permite tomar medidas concretas, fomentando un uso responsable, y así aminorar el impacto de las acciones de la industria en el ecosistema.
  2. Contribuir a disminuir el cambio climático, que afecta la productividad de los cultivos, el ganado, la pesca y la silvicultura. Los desastres naturales, como las sequías o inundaciones, comprometen regiones en las que la agricultura es la principal fuente de ingreso para las comunidades. Pero ocurre también que las prácticas agrícolas actuales son responsables del 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero. En ese sentido, surge la necesidad de reformular la manera en que se producen los alimentos e implementar una agricultura más amigable con el medioambiente.
  3. Fomentar la innovación y el desarrollo, para encontrar soluciones alternativas que permitan alimentar a la población con los nutrientes que implica una dieta saludable. En un mundo que vive por encima de sus posibilidades, es clave pensar otras formas de alimentación. Mucho se ha hablado en contra de los alimentos procesados, pero estos han sido beneficios para la humanidad, al mejorar la conservación, la seguridad y la calidad de los alimentos. A su vez, han aumentado la disponibilidad de alimentos y ayudado a la sustentabilidad. Como industria, necesitamos hallar otras formas de proporcionar productos nutritivos, que tengan gran sabor y no afecten los recursos naturales.

El hambre y la malnutrición son los dos impedimentos principales para el desarrollo sostenible. Tal como propone las Naciones Unidas, solo a través de una profunda reforma agraria y un nuevo sistema alimentario mundial, se podrá alimentar a todos los habitantes del mundo, al tiempo que se protegen los bienes naturales. Como industria, tenemos un rol que desempeñar. Alcanzar la meta Hambre Cero es un trabajo que involucra a todos los actores de la sociedad y del que no podemos quedarnos al margen.

No Comments

    Leave a Reply