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Sustentabilidad

Desarrollo sostenible: recomendaciones para la industria de alimentos y bebidas

En 2015, representantes de todos los países del mundo aprobaron la Agenda 2030, con 17 objetivos para lograr un mundo sostenible para el año 2030. El foco de la Declaración está puesto en el crecimiento económico, en la inclusión social y en la protección del medioambiente como pilares para alcanzar, de manera equilibrada, el bienestar de cada persona.

¿Qué implica el desarrollo sostenible? Significa ser capaces, como sociedad, de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer los recursos de las generaciones futuras. No hay progreso posible si no es con una mirada sustentable a largo plazo. Se estima que, para el año 2030, la población mundial aumentará en 1.000 millones. La cifra es una alarma que debe ser atendida hoy, si queremos que nuestra herencia para la próximas generaciones sea un mundo habitable.

Por eso, el compromiso de la Agenda no solo alcanza a los gobiernos sino a toda la sociedad civil y al sector privado también. Se espera que, valiéndose de la innovación, las empresas ayuden a resolver los problemas vinculados con el desarrollo sostenible, sobre todo aquellos que se relacionan directamente con su actividad productiva.

 

3 formas de contribuir desde la industria de alimentos y bebidas:

  1. Promover una vida saludable

El 3er. objetivo de la Agenda busca garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos, en todas las edades. En los últimos años, la obesidad se ha convertido en una epidemia a nivel global. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren más de 2.5 millones de personas por esta causa. La hipertensión y la diabetes son dos de las principales enfermedades vinculadas a la obesidad y el sobrepeso que pueden prevenirse con mayor actividad física y una dieta más saludable. En ese sentido, la OMS recomienda limitar el consumo de azúcar a menos del 10% de la ingesta calórica total y mantener el consumo de sal por debajo de los 5 gramos diarios.

Como jugadores clave en la alimentación de las personas, las empresas del sector pueden trabajar en opciones bajas en grasas, sodio y azúcar que, sin perder sabor, contribuyan a llevar una alimentación más sana. Asimismo, a través de la fortificación de los alimentos con vitaminas, fibras y proteínas, la industria puede asumir un rol activo para combatir la malnutrición. También, a partir de ofrecerle al consumidor aquello que demanda: opciones más naturales, sin colorantes y sabores artificiales, alimentos frescos y orgánicos.

  1. Combatir el cambio climático

El objetivo 13 es un llamado a adoptar medidas urgentes que permitan reducir los gases del efecto invernadero y evitar la deforestación. El cambio climático es el resultado de la actividad humana y pone en peligro vidas presentes y futuras; afecta a todos por igual, sin distinción de fronteras. Las consecuencias más visibles son los fenómenos meteorológicos extremos, que han azotado distintas partes del mundo en los últimos tiempos, y el impacto en los cultivos de cereales como el trigo y el maíz, fuente de trabajo y alimento para millones de personas en el mundo. En 2016, el Acuerdo Climático de París reiteró la necesidad de mantener el aumento del calentamiento global por debajo de los 2 grados, en comparación con los niveles preindustriales. Para alcanzar esa meta, es necesario que las empresas se comprometan a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, fomenten la deforestación cero e incorporen energías renovables. La participación de cada integrante en la cadena de valor generará un círculo virtuoso que permitirá lograr el objetivo entre todos.

  1. Cuidar los recursos naturales

El crecimiento poblacional trae como consecuencia una mayor presión sobre los recursos naturales. Así, el objetivo 12 propone garantizar modalidades de consumo y producción sostenible, que no pongan en peligro las fuentes naturales. Para evitar causar daños irreversibles en el medioambiente, es preciso modificar la manera en que consumimos y producimos. El agua, la tierra y los bosques son recursos vitales que son explotados, en la actualidad, de manera indiscriminada, sin pensar en las consecuncias a futuro. Reducir el consumo de agua y de electricidad, evaluar el impacto de los residuos generados por la actividad que se desarrolla, evitar la contaminación del agua y hacer un abastecimiento responsable de materias primas naturales son algunas de las medidas que la industria puede adoptar. Esto requiere, en muchos casos, realizar un trabajo cercano con cada uno de los productores, comunidades locales y demás involucrados en la cadena de suministro para, entre todos, contribuir a un mundo mejor.

A su vez, en el mercado de alimentos y bebidas, hoy los consumidores están ávidos de productos naturales. Esto ejerce una presión adicional sobre los recursos del planeta. Investigar y desarrollar fuentes alternativas de materias primas naturales es una manera de ayudar a proteger los recursos más frágiles, al tiempo que se le brinda a los consumidores soluciones a la medida de sus deseos.

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